Repudio total a aquellas fuerzas insurgentes que se hacen llamar "del pueblo".
Repudio total a esos que perdieron su rumbo hace muchos años y convirtieron sus "ideales" en un eterno calvario para aquellos que juraron defender.
Repudio total a aquellos que han llenado de minas los lugares que deberían rebosar de niños, balones y libros.
Repudio total a aquellos que se dedicaron a hundir a un país, obviamente no solos, pero siempre felices protagonistas de la miseria.
Repudio total a esos que se niegan a entender, o tal vez sólo a aceptar, la barbarie que llevan años cometiendo.
Repudio total a esos payasos que llevan años quitándole vidas al campo y a la ciudad para entregárselas a una selva que, insaciable, traga vidas, sueños, ilusiones, lágrimas, padres, hijos, soldados y escupe cadenas, muerte y desolación.
Repudio total a los asesinos que están sentados en una mesa en La Habana negociando la paz de un pueblo que le pareciera ajen, y significara tan poco como para burlarse de él cada que tiene oportunidad.
Pero sobre todo, asco total a esa guerrilla que ha encontrado en la niñez del campo la solución para muchos de sus problemas.
Qué paz negocia una guerrilla que recluta anualmente cientos de niños en sus filas?
Qué clase de "ejército del pueblo" envuelve en sus tentáculos a unos niños que apenas entienden la guerra a la que acaban de enlistarse (o enlistarlos?)?
Qué clase de ser humano decide que el cuerpo de dos niños es la mejor mañera de hacer explotar una bomba?
NIÑOS BOMBA!!
Y qué clase de Gobierno y de pueblo lo permite?
No voy a referirme a los diálogos de paz, no quiero y en éste momento no puedo. Tampoco pretendo hablar como una gran experta acerca de nada. Hablo desde el dolor que me produce éstas muertes.
Me duele profundamente mi país. Me duele profundamente el campo. Me duelen sus niños. Me duele nuestra historia. Me duele nuestra paz.
Hoy vuelven a soplarnos cenizas de muerte en la cara, para recordarnos la fragilidad y lo doloroso de todo.